PARQUE
PROVINCIAL ISCHIGUALASTO
(Valle de la Luna o Valle Pintado)
Ubicación: Centro sur de la Provincia de La
Rioja, Dpto. Gral. Lavalle.
Historia - Antecedentes de su creación:
La APN, ha demostrado desde hace tiempo, su interés por la
conservación de Talampaya. Al respecto existen estudios técnicos
desde el año 1972, como el realizado por el Ing. Correa Luna,
que respaldaban el proyecto de creación de un Parque Nacional
en el sitio. Tiempo después, se crea el Parque Provincial
Talampaya con una superficie original de 250.000 hectáreas,
que fuera reducido posteriormente a 215.000.
Fundamentos de su creación: Resguardar
importantes yacimientos arqueológicos y paleontológicos,
en un imponente marco paisajístico de gran belleza, junto
a la flora y la fauna características del Monte.
Descripción General: Talampaya es uno de
los grandes escenarios naturales de la Argentina. Motivo de atracción
de miles de turistas nacionales y extranjeros, constituye una completa
muestra de uno de los ecosistemas nativos menos representado en
el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas: el Monte.
A lo largo del cañón del Río Talampaya, se
encuentran milenarios bosques de Algarrobo , enmarcados entre paredones
de casi 100 metros de altura , que le dan al paisaje un atractivo
único . Allí también encuentran refugio los
Cóndores. Extensos jarillales y retamales son habitados por
confiados Zorros Grises, Chuñas de Patas Negras , Ñandúes
Petisos, Maras, etc.. Especies de aves endémicas de nuestro
país, como el Gallito Arena, encuentran seguro refugio en
el lugar. Esta asombrosa biodiversidad presente en un ecosistema
desértico constituye una sobrada muestra de la necesidad
de orientar parte de los esfuerzos de conservación a otros
sistemas naturales argentinos, que merecen tanta dedicación
de nuestra parte como las selvas subtropicales. A los valores naturales
del área debe sumársele su importancia cultural. Numerosas
manifestaciones de culturas prehispánicas que habitaron la
zona hace uno 1.000 años, pueblan los rojizos paredones y
rocas de Talampaya. Un mural natural de trece metros de longitud
poblado de petroglifos , quizás el mayor hasta ahora registrado
para la Argentina, junto a otros dispersos por el sitio, constituyen
un patrimonio cultural de incalculable valor que debe ser resguardado
a perpetuidad para las futuras generaciones. Afloran en el área
depósitos sedimentarios del Pérmico y el Triásico
ricos en fósiles, especialmente de grandes anfibios y reptiles.
Esto le confiere al sitio relevancia mundial siendo, junto a Ischigualasto
distante apenas unos kilómetros, uno de los yacimientos más
importantes del mundo en su tipo. Los profundos cañones ,
los valles poblados de curiosas figuras talladas por la erosión
, los coloridos estratos sedimentarios , enmarcados en un paisaje
desértico de gran belleza sumados a los valores ya mencionados,
le confieren a Talampaya una importancia escénica inigualable
.
Yacimientos Arqueológicos/Paleontológicos:
El arte rupestre desarrollado en Talampaya constituye una de las
manifestaciones indígenas de mayor valor en nuestro país.
Los grabados existentes en las rocas ubicadas al pie de las barrancas
pasan el centenar, representando figuras humanas estilizadas, huellas
de Ñandú, felinos y diversos signos y figuras geométricas
aún no interpretados. El núcleo más importante
corresponde al llamado "Los Pizarrones". Se ubica sobre
el cauce de un arroyo temporario afluente del río Talampaya,
en un sector plano y liso de roca de unos 15 metros de largo cubierto
de grabados esculpidos (petroglifos) varios siglos antes de la conquista.
También se halaron en la zona restos de viviendas y de muros
de piedra, fragmentos de barro cocido y material lítico proveniente
de la confección de elementos de roca. Es de suponer que
en aquellas épocas, unos mil años atrás, el
clima sería un tanto más húmedo y la mayor
abundancia de aguas permanentes, vegetación y fauna, habría
facilitado la instalación de grupos humanos estables y la
ocasión para el desarrollo de sus manifestaciones artísticas,
rupestres y artesanales. Otro atributo natural de gran importancia
en el área de Talampaya lo constituye su valor paleontológico.
Todo el valle comprendido entre las sierras de Sañogasta
y Morada resulta del mismo origen Triásico que la vecina
región Ischigualasto o Valle de la Luna (San Juan). Estas
dos áreas naturales están separadas por la Sierra
Morada. Antes del levantamiento de la Cordillera de los Andes, hace
unos 160 millones de años, estos terrenos eran bajos, pantanosos
y húmedos, con lujuriosa vegetación tropical, con
helechos y grandes árboles cubiertos de lianas, poblada de
una variada fauna de reptiles acuáticos y terrestres, herbívoros
y carnívoros, todos de tamaño considerable. Las rocas
sedimentarias de la región albergan en su seno fósiles
correspondientes a aquella flora y fauna prehistóricas.
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